

Despuès de un caldito caliente , cogimos las cañas y bajamos al rio; La primera impresion no fue nada alagueña, muy poco caudal insuficiente para la cucharilla, pero aguas abajo y coincidiendo con los guardas del coto , 2 chabalitos que amablemente nos informaron de los tramos , pozas y longitud del mismo, la espectativa mejorò; Tras dejarnos en una de las tablas, David se adelantò y lanzò la cuchara del nº 1 con ciertas dificultades en cuanto a precisiòn, pero que a lo largo de la mañana fue rectificando y corrigiendo , hasta incluso llegar al final de la jornada con mas truchas que nosotros.
LLegamos Saki y yò rio abajo donde encontramos a David justo cuando tenìa una bonita trucha prendida en su aparejo y que tras los revolcones y una buena lucha logrò soltarse y uir. El caso es que era la segunda que cogìa el jodìo.
Asì fuimos abordando el rio hasta su tramo final a unos 3km ; Pero antes hacia la mitad del coto en una poza muy bonita con buenos lances, solo cobertura de rocas , maleza y zarzas, a la izda.

y un enorme àrbol que a la postre fue el desencadenante de lo que quedò en anecdota pero que pudo haber resultado fatal y todo por una cucharilla . Mirar las fotos... sin comentarios....
Tras este incidente , seguimos pescando a lo largo del cauce del Aceña, cada uno en una de las numerosas tablas, cuando en esto, Saki me llama diciendo todo nervioso, que le iban a meter en la càrcel , que si era otro coto o algo asì,por la cantidad de truchas que estaba sacando , fuimos para allà y efectivamente era impresionante aquella poza, veiamos como se lanzaban a por nuestra cucharilla a travès de sus limpias aguas, como si fuera un documental. Èsta de la foto es la susodicha poza.


Siguieron ellos hasta el tramo final despuès de una soberana paliza subiendo y bajando piedras , en donde habìa una preciosa tabla con abundantes arcoiris, y en donde lograron sacar bonitas picadas.
A eso de las 14:00h, estàbamos en el coche con el estòmago dado la vuelta , y que tras comprar pan en el pueblo, ya que al guebòn se le habìa olvidado, nos dimos un merecido àgape.
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